Un niño que respira por la boca casi siempre lo hace porque por la nariz no le pasa bien el aire. Las causas más frecuentes son:
- Rinitis alérgica: nariz tapada, estornudos, picor y moqueo, que empeoran con el polvo, los ácaros o los cambios de estación.
- Adenoides grandes: tejido al fondo de la nariz que en la infancia puede crecer y taparla.
- Amígdalas grandes, que estrechan la garganta, sobre todo al dormir.
- Con menos frecuencia, una desviación del tabique, cornetes grandes, pólipos o un cuerpo extraño (cuando es de un solo lado y con secreción con mal olor).
Señales para consultar
- Ronca la mayoría de las noches, hace pausas al respirar o duerme inquieto.
- Duerme con la boca abierta y la cabeza hacia atrás.
- Está cansado, irritable o con problemas de atención durante el día.
- Tiene otitis repetidas o escucha menos.
Qué se hace en la consulta
Se revisan la nariz, la garganta y los oídos. Con una nasofibroscopía flexible —un endoscopio delgado que se pasa por la nariz— se ve el tamaño de las adenoides y de los cornetes, y se le muestra a los padres. Con esa información se conversa el tratamiento, que muchas veces empieza siendo médico. La decisión depende de cada niño.
Esta respuesta es informativa y no reemplaza una evaluación médica.
Revisado por Dr. Walter Florez Guerra (CMP 64028 · RNE 34394), médico otorrinolaringólogo, el 30 de octubre de 2026.
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